INGRESOS BRUTOS – TRATAMIENTO DE LOS SALDOS A FAVOR

INGRESOS BRUTOS  – SALDOS A FAVOR ACUMULADOS GENERADOS POR RETENCIONES Y PERCEPCIONES EN EXCESO

Es frecuente que se considere que el impuesto sobre los Ingresos Brutos debiera significar para los contribuyentes un impuesto de simple liquidación y escasa significación en el presupuesto financiero. Sin embargo, cada vez más, dicho impuesto provincial juega un rol destacado en la planificación empresaria, tanto a nivel fiscal, como financiero y administrativo, acarreando una importancia no menor a la que poseen los impuestos nacionales como el famoso Impuesto a las Ganancias, Bienes Personales o el IVA, entre otros.

Si bien se trata de un impuesto mensual que grava los ingresos que se generen de acuerdo a la actividad desarrollada, existen algunos agregados que suelen distorsionar la fuente generadora del impuesto, como el caso de las retenciones y percepciones.

Resulta de importancia distinguir brevemente las herramientas de liquidación que existen dependiendo del lugar donde se generan los hechos imponibles, ya que si un contribuyente desarrolla su actividad meramente en una jurisdicción, es decir, concreta operaciones de ventas y genera gastos y compras dentro de la misma provincia, corresponderá liquidar el Impuesto sobre los Ingresos Brutos como contribuyente directo de esa jurisdicción, por lo tanto, el ingreso del impuesto se efectuará íntegramente a esa provincia. Ahora bien, si ese contribuyente desarrollara su actividad en más de una jurisdicción, concretando operaciones de venta y compra en diferentes jurisdicciones, se deberá liquidar el impuesto de acuerdo a las leyes del Convenio Multilateral, que surgieron como consecuencia de la coparticipación federal. Esta herramienta establece un método de distribución de bases imponibles para asignar a cada jurisdicción en la que el contribuyente opera los ingresos que deberá gravar por este impuesto, basándose en el último balance comercial cerrado por la empresa, por lo tanto, este cálculo de coeficientes que determinarán la base imponible de cada jurisdicción se mantendrá estático durante 12 meses.

Hasta lo aquí descripto, todo parecería indicar que se tiende a la equidad en la distribución de base imponible a efectos de que cada provincia reciba una proporción razonable de impuesto en función a las operaciones que el contribuyente haya generado en su ámbito. No obstante, y de acuerdo a lo anticipado precedentemente, hace ya varios años, se han incorporado algunos actores en este “juego”, que han distorsionado, fundamentalmente en el caso de contribuyentes pluri-jurisdiccionales, la determinación del impuesto, y consecuentemente, han generado perjuicios financieros y administrativos a los contribuyentes. En el presente artículo nos detendremos en el análisis del caso de las retenciones y percepciones y su impacto en la liquidación de ingresos brutos.

Como ya sabemos, las retenciones y percepciones de ingresos brutos actúan como un ingreso a cuenta del impuesto, las primeras se generan por pagos efectuados a clientes y las segundas se presentan en las facturas de compras a proveedores, y pueden ser sufridas en las 24 provincias del país, de modo tal que nos generarán un ingreso a cuenta en la jurisdicción donde efectuemos la compra o la venta. Ahora bien, las retenciones y percepciones deben deducirse como pago a cuenta en el período en el que fueron sufridas, mientras que, tal como se mencionara en los párrafos precedentes, las operaciones de venta o compra que generaron estas retenciones fijarán la distribución de base imponible a las distintas jurisdicciones recién al año siguiente. Por lo expuesto, estos adelantos de impuesto generados por las retenciones y percepciones distorsionarán la fuente del impuesto, generando saldos a favor en algunas jurisdicciones y por consiguiente, saldos a pagar elevados en otras. Tal es el caso de las retenciones bancarias, que al distribuirse entre las jurisdicciones mediante la aplicación de coeficientes determinados por la Comisión Arbitral muchas veces des-temporales, en reiteradas ocasiones crean anticipos de impuestos en provincias donde no ha existido sustento territorial suficiente para generar impuesto.

Incluso es importante considerar que muchas jurisdicciones fijan exenciones para la actividad primaria. En estos casos el impacto que tendrán las retenciones y percepciones será aún mayor.

Estas no son cuestiones menores si consideramos que se suelen generar saldos a favor excesivos, los que acumulados en varios meses, suelen transformarse en inagotables.

No solo se debe destacar el perjuicio financiero que todo esto importa, sino también el mayor esfuerzo administrativo que se requiere para liquidar este impuesto mes a mes por la complejidad que presenta.

A fin de aliviar estos perjuicios y tender a minimizarlos, en primer lugar debemos reconocer que la liquidación del Impuesto a los Ingresos Brutos dejó de ser simple y sin injerencia, y que se debe considerar como ítem relevante a la hora de efectuar la planificación impositiva de la empresa.

Creemos positivamente que un diagnóstico anticipado y oportuno de las situaciones impositivas en las que el contribuyente podría encontrarse inmerso de acuerdo a su actividad y el giro del negocio, resulta vital para lograr mejores resultados en la empresa. De este modo, será posible propiciar una planificación para determinar los coeficientes unificados del Convenio Multilateral, efectuando una distribución estratégica de bases imponibles en las diferentes jurisdicciones con el propósito de optimizar la utilización de pagos a cuenta y aprovechar los saldos a favor existentes acumulados. Para ello, lógicamente se deberá combinar la planificación fiscal con la comercial, ya que para dar sustento territorial a los ingresos y egresos que determinen los coeficientes unificados planificados, las operaciones comerciales deberán generarse en función a lo proyectado.

Además, para los casos en que no haya habido oportunidad de diagnosticar con la antelación suficiente este problema y así tender a minimizarlos, debemos mencionar que existe, en la mayoría de las jurisdicciones, un procedimiento para solicitar la no retención y/o percepción, o bien la reducción de alícuotas de retención y/o percepción sufridas. Por lo general la Dirección General de Rentas de cada provincia solicitará al contribuyente que presente las declaraciones juradas que reflejen que en los últimos seis meses se han generado saldos a favor acumulados por retenciones y/o percepciones en exceso y una proyección que demuestre que de seguir sufriendo retenciones y/o percepciones en la misma medida, dicho saldo se seguirá incrementando. Si luego de analizarlo la Dirección General de Rentas aprueba la solicitud, la reducción de alícuota de retención/percepción, que puede llegar hasta cero (0%), no suele otorgarse por plazos mayores al año. Sin embargo, esto configura una excelente alternativa para evitar continuar acumulando saldos a favor inutilizables.

Celeste Dacunto

Socia Estudio MCD&.

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